Canal Alba

El Albacete Balompié sumó ayer en Vigo un punto que sabe a gloria y no porque los manchegos no lo merecieran, sino porque lo lograron gracias a su coraje y a pesar de un colegiado que cada vez que se cruza en el camino de los manchegos es protagonista. Y es que ayer, el valenciano Lizondo Cortés dejó al Alba con ocho jugadores sobre el terreno de juego en un partido prácticamente de guante blanco en el que solamente acertó en la expulsión de Alberto.
Lo que sí hizo el Albacete en Balaídos -donde sigue sin perder- fue un planteamiento muy serio. Juan Ignacio reforzó el centro del campo metiendo a Merino como mediapunta o tercer pivote, aunque las grandes novedades estuvieron en defensa, con la inclusión de Íker Begoña en el centro de la zaga y de Tarantino por Peña en el lateral zurdo.
El Celta no anda bien y ayer se pudo comprobar que es un equipo muy frágil mentalmente. El Albacete pudo llevarse el partido en su única ocasión clara que fue la primera llegada de los manchegos. Era el minuto 8 cuando Merino metió un pase en profundidad sobre Jaime, el canterano puso el pase de la muerte y un defensa se adelantó a Toché cuando iba a empujar en boca de gol.
El Albacete estaba más vivo que los gallegos, presionaba y recuperaba rápido el balón ante la impaciencia de los aficionados que pronto comenzaron con los murmullos en la grada.
Lo cierto es que el partido era bastante aburrido, el Alba sabía que estando serio en defensa tenía mucho ganado y el Celta, que tiene mucha calidad arriba, no era capaz de acercarse a la meta de Cabrero y sólo un disparo lejano de Óscar Díaz, que vio al meta oscense adelantado, produjo algo de peligro.
Los gallegos, que juegan un sistema similar al del Barcelona de Rijkaard, no tienen hombres para ello, y a pesar de empañarse en querer dominar, le falta un cerebro que tenga criterio a la hora de jugar.
El Albacete, por su parte, después de la ocasión de Toché y de un centro de Navas al que no llegó el murciano, no ofrecía nada en ataque. Los manchegos notan en exceso la baja de Diego Costa y les cuesta ver puerta.
Mejoría local
Tras el descanso el partido cambió por completo. Del aburrimiento total se pasó a un juego un poco más vivaz y con mayor presencia ofensiva del Celta. A ello colaboró la entrada del argentino Rosada que puso el orden en su equipo, además de que los celestes salieron más vivos, mientras que el Alba no era capaz de arrebatarle el balón a su rival como en la primera parte.
Poco a poco el conjunto local fue acercándose al área del Albacete, pero los centrales podían en todo momento con el brasileño Dinei.
Expulsión de Kitoko
Pero entonces apareció Lizondo Cortés con intención de cambiar el guión. El valenciano ya había enseñado una amarilla injusta a Ritchie Kitoko en la primera parte y antes del cuarto de hora del segundo periodo le mostró la segunda por una falta inexistente sobre Trashorras, que por cierto fue el que con sus protestas le hizo sacar la tarjeta.
Con un hombre menos Juan Ignacio quiso reforzar el centro del campo metiendo a Trotta en la defensa y subiendo a Begoña, retirando a Merino del campo. En estas, Jaime, que ayer se volvieron a ver cosas interesantes, realizó una jugada individual y cayó dentro del área ante Rubén, que le recriminó que se tirase, pero pudo haber contacto y por lo tanto penalti, que, por supuesto, Lizondo no quiso ver. Con diez sobre el campo, el Alba comenzaba a pasarlo mal. Trotta no estaba muy fino y pronto vio una amarilla, mientras que Pablo Gil, mal en la segunda parte, fue retirado para dar entrada a Alberto pasando Mainz al lateral, quien por cierto sacó con la cara un cabezazo de David Rodríguez que llevaba camino de gol.
La mejor ocasión del Celta llegó a falta de ocho minutos cuando Trashorras lanzó una falta estrellando el balón en el palo, el rechace le cayó a Michu, pero el disparo del ex jugado del Oviedo golpeó con fuerza en el travesaño. Los gallegos apretaba y el Alba aguantaba con diez, pero el recital de Lizondo no había terminado.
Más expulsiones
En el minuto 87, Trotta tocó el balón con la mano tras un centro de Óscar Díaz, pero fue de manera involuntaria, pero Lizondo le enseñó la segunda amarilla, dejando al Alba con nueve de manera incomprensible. En el saque de la correspondiente falta, el propio Óscar Díaz estuvo a punto de aguar la fiesta a los manchegos, pero su cabezazo en el primer palo se marchó fuera por poco. Y cuando todos creíamos que el festival Lizondo se había acabado, Alberto realizó una dura entrada sobre Edu Moya, que podría ser de roja, pero viendo como estaba el partido, no hubiera pasado nada si se hubiera quedado en amarilla. Al final se sumó un punto a pesar de Lizondo.
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